Este es un Marselan joven, sin madera y con una elaboración pensada para que la fruta quede al frente. Antes de la fermentación pasa 48 horas en maceración en frío; después fermenta durante once días, con remontajes y bazuqueados para extraer color y estructura sin convertirlo en un bloque de taninos.
En copa tiene color rubí, fruta roja madura y un cuerpo medio. Los taninos son suaves y la acidez alcanza para mantenerlo ágil. No es un vino liviano, pero tampoco exige comida pesada ni tres horas de decantación.
Es bastante versátil: funciona con carnes, pero también con pastas, pizza o quesos. La temperatura importa. A 18 grados está bien; en pleno verano, algo más fresco le queda mejor.
Y aclaración por las dudas: Pueblo Tannat es la bodega. Marselan es la cepa. Acá no hay Tannat escondido ni un corte secreto.



