Bruno Noble llegó al vino por su abuelo. Sin bodega familiar, sin viña heredada. Solo la curiosidad de entender qué hay detrás de lo que hay en la copa — y el hobby que con el tiempo se convirtió en profesión.
Su marca es su apellido y su proyecto es su laboratorio personal: cada año, una decisión nueva. Sin viña propia, compra uva, busca parcelas, experimenta. Este Albariño viene de Las Violetas, Canelones — suelos arcillosos con cal, cercanía al Río de la Plata, microclima templado. Vendimia manual, maceración pelicular, fermentación en cemento y meses en contacto con las lías propias. Sin maloláctica, para preservar toda la frescura de la cepa.
Dato que conecta todo: Bruno fue el compañero de viaje de Martín Viggiano en la primera visita de ambos a Galicia. Dos enólogos uruguayos, un viaje a las Rías Baixas, una variedad que a los dos les cambió algo.



