Rosado de Ancellotta, una uva italiana de Emilia-Romaña que la bodega plantó en Sauce en 2011 y que en el mundo se usa casi siempre para otra cosa: para dar color a otros vinos. Su piel tiene tanta carga de pigmento que funciona como uva tintórea, incluso fuera del vino: su extracto se usa para colorear alimentos. Hacer un rosado con ella es, entonces, un chiste enológico, porque es el estilo que menos aprovecha lo que esta uva sabe hacer. Y funciona. El color sale más intenso que el rosado promedio, casi frambuesa, pero el perfil es amable: acidez baja, mucha fruta roja, textura suave y final limpio.



