En Cerro del Toro tienen plantada media hectárea de Pinot Gris (o Griggio, si te gusta más el italiano) y lo usan para mezclarlo con Pinot Noir en el rosado. Pero en 2024 la uva estaba para ganar más protagonismo y, en línea con las tendencias mundiales, Martín decidió vinificarlo aparte como naranja, o sea en contacto con sus pieles (cáscaras, bah) como si fuese una cepa tinta.
La dejaron un mes en esa situación y fue suficiente para que este Pinot Gris agarre una hermosa tonalidad salmón y un gustito muy poco habitual, sin perder la frescura picante característica de la cepa. Luego, añito de pileta de concreto y envasado, para que lo pongas en la heladera y te des el gusto de probar un vino distinto que solo podés conseguir en el parador de Cerro del Toro.



